
Los santos, los mares, nosotros, o los ángeles. Cuando la energía se hacía plomo algo o alguien aparecía y nos cambiaba las baterías, encendía el camino, -simple imagen para escribir, difícil para observarla-, para que siguiéramos. Porque el rumbo y la rumba estaban allá adelante, como dicen que es el futuro, lo desconocido, lo que no se sabe, lo que después se termina. Porque del futuro se conoce poco, pero hay una que no falla: tiene fecha de vencimiento. Un mapa en la frente, y otro en el pecho. Con límites que corrimos para conocer, para conocernos, para sacarse la piel y ponerse otra, con diferentes colores. Modificar es viajar: acá, en otra ciudad, en otro país, en otro mundo. Extiendo la mano, miro a los ojos, hago la promesa: continúa.
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continúa
:D
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